Rebelarte tampoco te hace libre

Rebelarte tampoco te hace libre

Hay una trampa silenciosa que muchos caemos sin darnos cuenta: creer que ser libre es hacer lo opuesto a lo que nos piden. Si tu padre te dice que estudies una carrera, elegís otra solo para llevarle la contraria. Si un profesor te advierte sobre un camino peligroso, vas derecho hacia allí para demostrar que nadie te detiene.

Pero aquí va la pregunta incómoda: si tu decisión siempre depende de hacer lo contrario a lo que te dicen, ¿quién tiene el control de tu vida?


Cuando actuás por pura rebeldía, no estás siendo libre. Seguís siendo dependiente. Solo que ahora tu brújula está al revés: cambiaste la tiranía de la autoridad por la tiranía de la reacción. Tu decisión no es tuya. Pertenece al grupo que querés impresionar o a la persona a la que querés llevarle la contraria.

La verdadera independencia no es rebelarte contra todo ni complacer a todos. Es tener la madurez de elegir lo que te hace bien, incluso si coincide con lo que te aconsejan tus padres o si tu grupo de amigos se ríe de vos por hacerlo.


Si esto te hizo ruido, en el episodio 4 de La Pausa sigo tirando del hilo de esta paradoja.

Suscribite en podlapausa.com y recibí el Kit de Decisiones gratis en tu correo.